Elaborado por: Natalia Andrea García Castaño y Juan David Restrepo Villa
1. Según su juicio, ¿Cuáles son los problemas del lenguaje médico?
El lenguaje médico debe caracterizarse por su precisión, rigurosidad y universalidad, al ser considerado un lenguaje científico, es decir, aquel que transmite aquellos conocimientos y experiencias basadas en pruebas científicas, entendiéndose por esto, un proceso en el cual se formula una pregunta, se sigue un modelo experimental y se recolectan y analizan datos en busca de patrones para formular leyes, culminando en la socialización del hallazgo, que puede ser objeto de verificación por cualquier persona que así lo desee, y que es adoptado como verdadero por toda la comunidad, lo que le otorga universalidad y plantea la necesidad de llegar a un consenso respecto a la terminología que se le asignará, con el fin de evitar confusiones y tergiversaciones.
En la situación actual del campo médico, los extranjerismos en la terminología de esta disciplina tienen un gran predominio sobre nuestra lengua materna (especialmente aquellos que se encuentran en inglés). Esto se debe principalmente al contexto histórico que nos precede, y al contexto económico y político del presente. En esta línea de ideas, hay que tener en cuenta que, si bien el español fue considerado en otras épocas como idioma científico, por su capacidad informativa y su esteticidad, esta condición desapareció luego de que la cultura castellana orientó su pensamiento hacia la mística, adoptando una posición ineficaz al lado de la especialización científica que se desarrolló durante y después del renacimiento. Además, y teniendo en cuenta lo dicho por Pedro García Barreno, durante su ponencia “El español como lengua de las ciencias”, realizada en un congreso llevado a cabo en Cartagena, “el grado de cohesión, expansión, difusión y penetración de una lengua depende del prestigio que tenga la cultura de la que es portadora. Esa cultura resultante del poderío científico y económico que impone la lengua”. De lo anteriormente dicho, se explica en gran parte la influencia del inglés en el lenguaje científico, y particularmente, en el lenguaje médico, y se derivan los problemas de precisión y rigurosidad de éste, en tanto es considerado lenguaje científico.
Estos problemas se refieren al uso desmesurado de estos extranjerismos, que resultan innecesarios en muchas ocasiones, al contar con un término en la lengua receptora que comprende el concepto en una palabra propia de ésta. Además se presentan problemas en la traducción, resultantes de factores como: la formación insuficiente en lenguas extranjeras antes y durante la universidad, la carencia de conocimiento respecto al área, por parte de aquellas personas que efectúan dichas traducciones o difunden la información, y la tergiversación del sentido de lo expresado por el autor, resultante de una interpretación errónea de palabras que presentan similitud con la lengua receptora pero tienen un significado distinto al término con el que se asemejan.
Este problema también se puede atribuir a la dificultad de integrar el extranjerismo a todos los grupos donde se maneja el concepto que éste representa, debido a que los términos propios resultan ser más claros, familiares y fáciles de recordar, lo que hace necesario un consenso para la incorporación del nuevo término, con el fin de hacer de la comunicación entre diversos grupos un proceso más efectivo y productivo. De esta forma, la introducción desmesurada de extranjerismos en el lenguaje médico no solo conlleva a confusiones, tergiversaciones, cambio del sentido, desintegración de la unificación del término e incomprensión del mensaje, sino también, al empobrecimiento y desvalorización de la propia lengua.
2. En el actual contexto científico, el inglés es la lengua franca de la ciencia. Con todo, existe una relación histórica nominal de prefijos y sufijos en latín y en griego en sus genealogías. ¿Cuáles son los códigos médicos que prevalecen y por qué? ¿La suficiencia actual del inglés, podrá superar la influencia griega y latina, en la génesis de los conceptos históricos de las especializaciones de la medicina?
Para dar respuesta a la primera pregunta, es necesario, en primera instancia, retomar el significado de código. En teoría de la comunicación, el código es el elemento integrante de un sistema comunicativo que le da forma o que cifra al mensaje que pretende ser transmitido. Típicamente, en una comunicación verbal, el código es el idioma. Sin embargo, en otros tipos de intercambio de mensajes, el código adquiere otras formas, por ejemplo, en una transmisión telegráfica se emplea el código Morse. Para que la comunicación funcione, tanto emisor como receptor deben conocer el código.
En este sentido, los códigos médicos que prevalecen son aquellos que le dan sentido al lenguaje, guardan relación con el término y permiten la deducción de su significado, mediante su decodificación, un proceso en el cual el código es transformado en una pieza de información, volviéndose prácticamente inalterable, debido a que favorecen la comunicación efectiva entre ambas partes, esto es, emisor y receptor. Tal es el caso de los prefijos y sufijos griegos y latinos, que conforman gran parte de la terminología científica y en particular médica, y aún tienen eco en la formación de neologismos de diversos campos (incluyendo la disciplina médica), debido a su gran influencia en la constitución de los idiomas que se hablan actualmente.
Haciendo referencia a la segunda pregunta, consideramos que, a pesar de la hegemonía del inglés sobre los demás idiomas como lengua franca de las ciencias, su influencia no podrá superar la griega y la latina, por factores como: la amplia trayectoria histórica de éstos últimos en la génesis de la terminología de diversos campos, la influencia implícita de éstos en el inglés, la promoción de la conservación, fortalecimiento, difusión y uso correcto de la lengua materna en el lenguaje científico, por parte de ciertos campos profesionales, y la dificultad que pueden presentar estos extranjerismos para conjugarse, pronunciarse, formar géneros o números. Además, y tal como se mencionó antes, la expansión y penetración de una lengua en lugares donde no es hablada depende en gran medida de las condiciones políticas y económicas del lugar al que pertenece, lo cual constituye una situación condicionada por múltiples factores, que la hace posiblemente variable y cambiante.
3. En el lenguaje médico existen caracterizaciones y definiciones objetivas; compare por favor el texto “El lenguaje médico algo más que información”, con una visión general del lenguaje médico, haciendo especial énfasis en EL PODER DE LA PALABRA.
El lenguaje médico se compone de definiciones formales y objetivas que dan origen a la terminología de esta disciplina, y que son estables a través del tiempo, al presentar poca o ninguna alteración o modificación durante el transcurso de éste. El uso de los términos preexistentes y los neologismos del lenguaje médico deben ir acompañados de un conocimiento del área, así como de una integración al uso común de la lengua, adquiriendo un significado para el personal médico y sus pacientes, en tanto el primero propicia el espacio y la manera adecuada de transmitir y traducir un lenguaje compuesto de tecnicismos, a uno que pueda ser comprendido por las personas a las que va dirigido el mensaje y no poseen los conocimientos para hacer una adecuada interpretación de éste. Partiendo de esto, podemos establecer un punto en el que coincide lo anteriormente dicho y lo presentado en “El poder de la palabra”, fragmento del texto “El lenguaje médico algo más que información”. En este escrito, se plantea la selección de las palabras adecuadas como un elemento determinante en la interpretación del mensaje en la línea que el emisor pretendía, constituyendo un apoyo a la intención de éste durante la comunicación. Se propone la palabra como un elemento útil en la transmisión de información y en la generación de una determinada respuesta en el actuar de quién la recibe, exponiendo el papel del médico como un mero intérprete y transmisor de aquella palabra que generará un cambio que puede ser o no, significativo en la vida de una persona.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, ambas perspectivas presentan una relación de semejanza, cuando sugieren la necesidad de aplicar los términos adecuados en la comunicación médico-paciente. Por otra parte, el enfoque que se le da a este planteamiento difiere en los dos, siendo el primer caso, una propuesta que promueve una comunicación efectiva entre ambas partes, al considerar la condición de desconocimiento del paciente acerca de la terminología médica que define su estado de salud y que es su derecho conocer; mientras que en el segundo, se aborda la importancia de elegir las palabras adecuadas, al tener conciencia de los efectos que ellas pueden tener en la forma como el paciente asume su enfermedad. En este sentido, el médico debe tener presente que trata con personas y no con enfermedades, poniendo a su servicio el lenguaje como una herramienta útil al momento de menguar el sufrimiento ajeno.
Antes de comenzar a desarrollar este taller se nos fue planteado un interrogante que indagaba por la posibilidad de considerar el lenguaje médico como una lengua franca. Teniendo en cuenta que una lengua franca o vehicular es el idioma adoptado para un entendimiento común entre personas que no tienen la misma lengua materna, podemos decir que, si bien el lenguaje médico, en tanto es considerado lenguaje científico, pretende y logra ser en situaciones concretas un lenguaje caracterizado por su precisión, rigurosidad y universalidad mediante el uso de términos establecidos por consenso (o impuestos por la “lengua dominante”), incurre en variadas ocasiones en problemas que conducen a la incomprensión, cambio de sentido, ruptura de las normas lingüísticas de un idioma y falta de unificación en los términos empleados para designar una misma cosa, lo que plantea la necesidad de adoptar un mecanismo que permita la unificación terminológica y favorezca la comunicación efectiva entre la comunidad médica internacional, fortaleciendo a su vez la lengua hablada por cada uno de sus miembros, mediante el establecimiento de parámetros que ayuden a proteger la integridad del idioma y contribuyan a su fortalecimiento y enriquecimiento.
NATALIA ANDREA GARCÍA, atento saludo.
ResponderEliminarBien logrado. Es importante considerar las relaciones EMISOR - RECEPTOR en orden a que prevalezca el poder de la palabra en todo itinerario comunicativo, máxime al tratarse de la medicina en su contexto de un lenguaje franco.